Deportes y actividades Madeira

Playas de Madeira y dónde nadar

Praia Formosa/do Arieiro (Rua da Praia Formosa) Quien diga que en Madeira no hay playas, que suba a los autobuses 1 o 43 hasta los peñascos y la arena negra de este tramo salvaje a las afueras de Funchal, al oeste. Hay cafés, aparcamiento y otras instalaciones. Las olas blancas del Atlántico rompiendo en la arena volcánica oscura se recordarán siempre.

Praia de Machico (Rua do Leiria, Machico) Playa con una pendiente suave bañada por el sol, creada con arena dorada traída de Marruecos y protegida por dos rompeolas artificiales. Hay baños, pista de voleibol y duchas, además de muchos sitios para comer cerca.

Praia da Calheta (Rua Dom Manuel I, Calheta) Junto al paseo marítimo de Calheta, hay dos playas artificiales frente a frente bien protegidas (creadas con arena traída del Sáhara occidental). Es uno de los puntos más soleados de la isla, genial para nadar los días de calor. Hay muchos sitios para comer cerca.

Piscinas Naturais (Rua dos Emigrantes y Rua do Forte de São João Baptista, Porto Moniz; entrada 1,50 €; h9.00-17.30) Pozas naturales hechas de roca volcánica (con algún toque de cemento para ayudar) en los dos extremos del paseo marítimo de Porto Moniz. La que hay cerca del restaurante Cachalote es gratis y natural. En la del otro lado hay que pagar, y es algo más urbana y está mejor para nadar.

Praia de Garajau (Estrada do Cristo Rei, Garajau; teleférico ida/ida y vuelta 2/2,50 €) Está a los pies del acantilado sobre el que se sitúa la estatua de Cristo Rei. Se trata de una playa de piedra donde antiguamente desmembraban y cocían las ballenas capturadas en las costas de Madeira. Ahora hay un complejo de ocio, con restaurante y otras instalaciones a las que se llega en teleférico, o por una carretera larga en zigzag.

Complexo Balnear Lido Galomar (www.galoresort.com; Ponta da Oliveira, Caniço de Baixo) Desde el Hotel Galomar de Caniço de Baixo, se baja en ascensor para descubrir esta zona de baño soleada y recóndita, con acceso al mar, piscinas y un restaurante de primera.

Parques y jardines de Madeira

Un plato fuerte de cualquier viaje a Madeira son sus muchos jardines, oasis subtropicales llenos de flora (y a veces fauna), siempre sorprendentes por sus colores, en cualquier época. Los jardines suelen incluir los típicos senderos de guijarros de Madeira, erosionados por generaciones de visitantes, aparte de carteles que informan sobre origen de las plantas y sus nombres en portugués y latín, un café y unas vistas geniales. Solo un par de jardines cobran entrada.

Hábitat perfecto

Los jardines suelen ofrecer una mezcla de árboles, arbustos y plantas de Europa, el sur de África y el sur de América, que encuentran su hábitat ideal para brotar y florecer en la calidez permanente de Madeira y en su gran cantidad de agua. En el s. XIX, fanáticos británicos de la jardinería se percataron de ello y crearon muchos de los maravillosos espacios verdes que salpican Funchal. En las librerías de Funchal hay libros sobre plantas, necesarios para identificar algunas de las especies.

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