Nuevas tendencias de viaje: rutas intergeneracionales

Texto por
Helen Elfer, autora de Lonely Planet
Playa de Nha Trang, Vietnam
fotiyka_Shutterstock

Las vacaciones en familia han alcanzado la mayoría de edad

Atrás quedan los largos y tensos trayectos en coche y las discusiones en la playa, ahora es momento de disfrutar del turismo intergeneracional: viajes maduros para padres adultos e hijos adultos.

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Mo Hin Khao, Tailandia © Chakarin Wattanamongkol / Getty Images Mo Hin Khao,  Tailandia © Chakarin Wattanamongkol / Getty Images

Los viajes en familia maduran

Esta es la ocasión para que padres e hijos se despidan con cariño de los recuerdos de berrinches en museos silenciosos, bocas llenas de arena en la playa, peleas por fichas de Scrabble perdidas o cualquier otra imagen que haya marcado los primeros viajes en familia. Es hora de olvidar y perdonar para celebrar una nueva etapa de turismo intergeneracional.

 

Siempre hay una ocasión que reúne el ‘clan’ al completo, en versión adulta, en un avión: visitar a un hermano que vive en el extranjero o asistir a la boda de una prima en algún país exótico. Para otras familias son viajes de índole práctica: si todos viven lejos y tienen horarios muy apretados, compartir las vacaciones puede ser la única manera para pasar tiempo de calidad juntos. No hay duda de que viajar con los padres siendo adulto puede mejorar la experiencia en sentidos insospechados.

 

Familia intergeneracional en la playa © Jack Hollingsworth / Getty Images Familia intergeneracional en la playa © Jack Hollingsworth / Getty Images

Abrazar lo inesperado

Los viajes son impredecibles, y uno nunca sabe cuándo se le presentará la ocasión para ver a sus padres con otros ojos: ¿desde cuando papá fuma narguile? ¿Dónde aprendió mamá a chapurrear ruso? Habrá tiempo para averiguarlo, porque las charlas que, por lo general, son breves y por teléfono ahora pueden durar varios días, a lo largo de trayectos en tren o de almuerzos que se prolongan hasta la hora de la cena.

 

Celebración familiar, Suecia © Niklas Bernstone / Getty Images Celebración familiar, Suecia © Niklas Bernstone / Getty Images

Cuando la gente desconecta de sus rutinas y se aleja de su zona de confort, es posible romper con los roles familiares tradicionales y verse de otra manera. Quizá hay una vena competitiva latente en la familia que aflora en lo alto de una pista negra de una estación de esquí de las Rocosas; o una pasión compartida por la escultura que se descubre al visitar el Musée d’Orsay de París. ¿Puede ser que el antojo de comer escorpiones fritos venga de familia? Puede que la respuesta aguarde al viajero en un callejón de Bangkok.

 

Parque Nacional del Gran Cañón, EE UU © Peerasith Patrick Triratpadoongphol / Shutterstock Parque Nacional del Gran Cañón, EE UU © Peerasith Patrick Triratpadoongphol / Shutterstock

Compartir maravillas… y problemas

Los viajes compartidos también son una oportunidad para que los nuevos miembros de la ‘tribu’ estrechen lazos: quizá madre y nuera compartan una insaciable sed por un Aperol Spritz en Milán, o cuñado y concuñado se horroricen cuando les sirvan café instantáneo en el Nilo… También sirven para poner a prueba el temple de uno: si una nueva pareja sobrevive a una semana de viaje en familia, puede que sea la definitiva.

Como bien saben todos los que viajan, visitar un lugar nuevo y diferente puede ser difícil. Casi todos los viajes tienen su dosis de decepción, frustración y desafíos, algo que puede unir más a la familia… o, al menos, darle material para contar anécdotas en la próxima comida familiar. ¿Quién dijo que hablaba francés e insistió en pedir en el restaurante, y el camarero acabó sirviendo una ensalada y cuatro otras para cuatro personas, ¿eh?

 

California, EE UU © Chris Millbern / Lonely Planet California, EE UU © Chris Millbern / Lonely Planet

Cuando sale bien, viajar es increíble; por eso lo hacemos. Ilumina a la gente y muestra su cara más inquieta y aventurera... que no suelen ser rasgos que uno comparta con su familia habitualmente.

Así, tras algunos viajes intergeneracionales satisfactorios, toda asociación negativa con el turismo en familia desaparecerá por completo. Aquellos trayectos interminables en coche con lloriqueos, paradas de urgencia en busca de un aseo o pataletas infantiles en el asiento de atrás serán cosa del pasado; a menos que ahora la pataleta la tengan los padres.

 

Familia en Hawái, EE UU © heshphoto / Getty Images Familia en Hawái, EE UU © heshphoto / Getty Images

10 grandes destinos de turismo intergeneracional

1. Budapest, Hungría

Actividades sencillas para todas las edades, como montar en el funicular Budavári Sikló o visitar los baños termales.

2. El Nilo, Egipto

Seguro que en casa todavía alguien guarda el trabajo sobre faraones que la niña hizo en Primaria; ahora toca ver tumbas y templos de verdad.

3. Oaxaca, México

Para pasear por esta pintoresca y preciosa ciudad picoteando comida picante de puestos de la calle.

4. Valle de Napa, Estados Unidos

Ahora que toda la familia es adulta, es posible compartir unas copas de chardonnay o cabernet en una ruta vinícola por Napa Valley.

5. Great Ocean Road, Australia

Turnarse al volante en una espectacular ruta por la costa.

 

Best in Travel 2018

6. Kerala, India

Para relajarse surcando las aguas de Alleppey en un barco-casa.

7. Tirol, Austria

Esquí para todos los niveles, y buen ambiente après-ski para ociosos de 20 a 60 años.

8. Beijing, China

Hacer como las familias chinas, e ir de excursión a la Gran Muralla.

9. Kenia

Un safari fotográfico será recordado durante años en cada comida familiar.

10. Nápoles, Italia

Si la familia descubre que no tiene nada en común, lo mejor será relajarse y compartir una pizza.

 

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